En mi experiencia, una de las estrategias más exitosas ha sido la incorporación de actividades prácticas como estudios de caso, ya que incrementan la participación y facilitan la comprensión de los contenidos. Asimismo, el trabajo colaborativo ha demostrado ser efectivo para desarrollar habilidades blandas y fortalecer el aprendizaje entre pares.
Entre los desafíos encontrados, destaco la dificultad de mantener un nivel homogéneo de participación en los equipos de trabajo, así como sostener la motivación de los estudiantes durante todo el desarrollo del curso. Algunas estrategias no han tenido el impacto esperado cuando no se ha definido claramente la estructura de la actividad o los criterios de evaluación.
Como mejores prácticas, he comprobado que la retroalimentación oportuna, la claridad en los objetivos de aprendizaje y la integración de actividades aplicadas al contexto profesional del estudiante son fundamentales para el éxito del proceso educativo.